De transiciones inevitables y cambios expectantes

Hasta hace unos pocos meses mi mayor preocupación era decidir qué título iba a llevar mi tésis, tenía un dilema diario sobre la ropa que usaría, a veces me consternaba la elección de la típica película o serie que iba a ver en domingo por la tarde/noche claro, siempre acompañado de palomitas y una buena Coca Cola así bien fría como se debe, incluso recuerdo haberme preocupado por la posición del Arsenal en la Premier o en la Champions… Bueno, de eso me sigo y seguiré preocupando toda la vida (por cierto, que se cuide el Barça, el Madrid y el Bayern porque ¡este es el año gente!), pero de no ser mi equipo de fútbol, al acordarme de mis preocupaciones de hace unos meses no puedo evitar sentir pena, así como gacho. 

Y no es que las actividades que ahora realizo, como el trabajo y algunas otras responsabilidades me provoquen más preocupaciones, es más, estoy harto de ocupar la palabra preocupación para todo lo que sucede en mi vida y estoy harto de generarme estrés por cosas que están fuera de mi alcance. Tal vez eso es a lo que llaman madurar… Tal vez no, pero de que es liberador eso que ni qué. No obstante ¿A qué voy con todo esto? A que hay transiciones que no pueden ni evadirse ni evitarse. En este punto de mi vida estoy viviendo una de las transiciones más ojetes pero igualmente cool en mi vida, dejar de ser estudiante para pasar a ser un ente que produce, trabaja y paga impuestos. Chale, impuestos, yo nunca había pensado en esa palabra hasta que me fui a dar de alta en Hacienda la semana pasada, ya ni les cuento el ataque que me dio cuando pregunté el porcentaje de mi salario que tenía pagar cada mes a nuestro querido gobierno T.T, pero es inevitable, es una transición y como ésta hay muchas otras en mi vida que se están llevando a cabo, mi relación con Dios es una, mi independencia es otra, ah por cierto, ya que estamos en esas si saben de alguna renta (no muy cara) en Puebla ahí les encargo que me avisen. 

No sé, ante tantos cambios es bien fácil sacarse de onda, es fácil sucumbir al miedo, a temer por el fracaso, a darse por vencido, a abandonar sueños, a perder ánimos, a dejar de intentar… Somos humanos supongo que reaccionar así es natural, pero quiero creer que podemos empezar a hacerlo diferente, quiero creer que podemos perder el miedo y ganar confianza, quitar pensamientos de fracaso y creer que se puede, ser pacientes, tener nuevos sueños, renovar fuerzas y sobre todo quiero creer que podemos nunca dejar de intentar (CC: Arsenal FC).

Si les soy sincero yo nunca había pensado en escribir un post tipo superación personal, de verdad espero no lo vean así y que lo vean como un momento en el que decidí sacar las mil cosas que traigo en la cabeza y no que el alma de Nick Vujicic se apoderó de mí (con todo respeto para el vato), la neta sería muy triste que pensaran eso, pero sin duda el contenido sí es algo diferente al que siempre publico, Dios mío creo que esto de las transiciones está llegando incluso a mi forma de escribir… Pero está bien, bienvenidas sean, bienvenidos sean los cambios y que nunca dejen de llegar porque al final, son estas mismas cosas las que nos forjan, las que nos transforman y las que nos hacen ser lo que somos.

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