El norte de rojo y sólo de rojo.

El odio es latente, la rivalidad es grande, en Londres hay muchos equipos de fútbol, unos muy tradicionales, otros no muy ganadores, hay uno muy rico pero muy nuevo y hay dos que históricamente se han peleado la supremacía de la capital inglesa y sobre todo de la zona en la que se encuentran, sus nombres: Arsenal y Tottenham.

La rivalidad inició cuando los de rojo, los llamados Gunners, el Arsenal, se mudaron al norte de Londres en busca de estabilizarse como equipo tras varios años de pelear en segunda división, sin embargo, llegaron a una de las zonas más hostiles de la capital, al norte de Londres donde los de blanco y azul, los llamados Spurs, el Tottenham ya estaban establecidos. El suceso como era de esperarse enojó mucho a los Spurs, mucho. Tras varios años de muchos partidos entre ambos equipos, muchas patadas, muchos y goles pero sobre todo mucho odio deportivo, fueron los Gunners quienes fueron tiñendo de rojo el norte de Londres.

La llegada de Arsène Wenger al Arsenal significó muchos cambios en el equipo, desde su estilo de juego hasta su política en la compra y venta de jugadores, pero sobre todo significó una clara supremacía ante el equipo vecino, ante el odiado Tottenham. No en balde desde la llegada de Wenger los Spurs no han podido quedar por encima de los Gunners en la tabla de la Premier League. Con decir que Thierry Henry, leyenda del Arsenal, afirmó con orgullo el nunca haber perdido ante Tottenham en su carrera. De él justamente se le recuerda mucho un gol ante los Spurs, una corrida de 70 metros, maradoniana, quitándose a diestra y siniestra a jugadores Spurs para terminar definiendo de izquierda al ángulo de la portería, magnífico, su celebración en frente de los aficionados Spurs, legendaria. Pero dejemos esa historia para otro post…

Hoy se enfrentaban de nuevo, el derby que más pasión enciende en Londres y a mi sentir, en Inglaterra, se jugaba en el Emirates, casa del Arsenal. Lugar donde, tras dos partidos consecutivos, el resultado había sido un aplastante 5-2 en favor de los de rojo. Y así con mucho odio histórico dio inicio lo que sería un partido más entre estos dos equipos. Un factor que jugaba era el hecho que en el verano, Tottenham había gastado ya €107 millones de euros en jugadores, Arsenal €0.

Al final, después de muchas llegadas de ambos equipos, una definición de crack del francés Olivier Giroud, un partido memorable de Koscielny y varias buenas atajadas de Szczesny, Arsenal lo ganó 1-0. La alegría de los jugadores era más que obvia, lo festejaron en grande mientras el Emirates cantaba uno de los muchos cánticos que suele cantar. Para así dejarlo en claro, hoy más que nunca, con un Tottenham súper reforzado y con un Arsenal cortó en jugadores el norte de Londres vivió un derby más, pero sobre todo el rojo se tiñó más fuerte que nunca, el rojo se mantiene como el color que domina la peleada zona, el norte es de rojo y sólo de rojo.

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