Heidegger y la muerte.

La visión de la muerte según Heidegger.

Martin Heidegger es un filosofo alemán del siglo XX, uno de mis favoritos y que en una de sus obras describe la muerte según él, y también explica cómo nosotros percibimos la muerte en los dos tipos de personas que somos, con ello también explica uno de los misterios de la vida, ¿Por qué no somos felices?

Heidegger empieza primero explicando su sentido de la muerte como sein zum tot que en español vendría siendo ser para la muerte y partiendo del concepto del para y no de, Heidegger explica estamos destinados todos a morir somos seres para la muerte, la muerte no es ajena es parte de nosotros. Por nacimiento estamos arrojados a la muerte, por lo cual la circunstancia juega un papel importante ya que esa misma provoca que haya o no haya muerte sin embargo Heidegger clasifica a dos tipos de persona, dos visiones diferentes de percibir la muerte, los primeros son los Dasman, o los inauténticos, impersonales que se piensan ajenos a la muerte y los otros los Eigentlichkeit que son los que se aceptan como seres para la muerte.

Primero expliquemos los Dasman, el hombre Dasman es aquél hombre que tiene la noción que él no muere sino que muere el otro, no tiene en su mente el concepto que se puede morir en cualquier instante y por ende hace y comete imprudencias como manejar borracho en la recta a Cholula a 140 km por hora y lo hace porque él no piensa que se puede morir, “si alguien choca es otro, no yo” sería la mejor manera de explicarlo, no se entienden como seres para la muerte por lo tanto su vida es igual de monótona que la de cualquier otro Dasman. Aunado a ello son inauténticos e impersonales, actúan conforme al “se dice” “se es” “se habla” son el “sé” por los otros no del ser propio. No hay un propósito por ser auténtico, son aquellos curiosos por la muerte pero que se sienten ajenos, son aquellos que acuden a la charlatanería y que están en afanados con “novedades” en sus vidas. Según Heidegger, tú y yo estamos arrojados al Dasman, a lo impropio al “sé”.

Está la otra manera de ver la muerte según Heidegger y esa es aceptándonos como seres para la muerte y teniendo en cuenta que en cualquier momento puede pasar cualquier cosa, Martin le llama el ser Eigentlichkeit quien como ya dije es la persona que acepta que se puede morir en cualquier instante de la vida. Hay una separación clara entre el Dasman y el Eigentlichkeit ya que el Eigentlichkeit tiene el propósito de la autenticidad y de las posibilidades circunstanciales que pueden suceder y valga la redundancia. El Eigentlichkeit asume que deja de ser posibilidad y a la par se llega a comprender que al final, nada del mundo le sirve porque algún día morirá. Ahora bien, no significa que el Eigentlichkeit sea un depresivo, para nada, todo lo contrario, un Eigentlichkeit se apropia de sí, y vive constantemente de esa manera, ¿Se preocuparía de todo? No, más bien, disfrutaría su vida ya que está consiente que en cualquier momento puede morir, entonces en ese caso llegamos a ser una persona Eigentlichkeit, asumiendo nuestro ser finito, mortal y frágil. “La cura de sí” El que se cuida, aquél que se acepta mortal. Hay un gran parecido a lo que viene siendo el eterno retorno de Nietzsche.

Ahora bien, Heidegger explica que como todos estamos arrojados al ser Dasman tenemos que hacer un trabajo interno muy difícil para aceptarnos como Eigentlichkeit y que tenemos que dar muerte al Dasman para vivir en el Eigentlichkeit, a lo cual yo lo llamo “trabajar para el ser y no para el sé”. Esta muerte no sólo debe de tener tintes ontológicos sino también de la posibilidad de sé, dar muerte a las prácticas monogámicas de todos los días, a dejar de ser como la sociedad pinta que sea uno, a dejar de ir a Angelópolis porque todos van allá y empezar a ir a donde a ti te gusta, puede ser un parque o puede ser tu cama leyendo un libro, de manera auténtica como lo es el Eigentlichkeit.

Es algo difícil pero se puede hacer, con trabajo primero dándonos cuenta que somos seres plenamente mortales y con ello disfrutar la vida cada vez más dejando al Dasman a un lado, y con él todas las prácticas que yo llamaría Dasmanianas para empezar a ser Eigentlichkeit seres con un para, especialmente para la muerte pero también con un propósito de autenticidad, como ya dije, asumiendo la única posibilidad de toda imposibilidad.

Un pensamiento en “Heidegger y la muerte.

  1. Muy didáctico. La conciencia de ser para la muerte nos hace valorar mas la vida y darle dimensión a nuestro tiempo. Me acordé de los conceptos de inmanencia y trascendencia en Simone de Beauvoir. Y en Heiddeger de la verdad como des-ocultamiento.

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